Pero el ángel les dijo: --No temáis, porque he aquí os doy buenas nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: que hoy, en la ciudad de David, os ha nacido un Salvador, que es Cristo el Señor. Lucas 2.10,11


LA NAVIDAD, CRISTO Y TÚ

Luces de todo color destellan en las ventanas de casas y tiendas, música alegre suena por altavoces, regalos y adornos se muestran en todas partes. Las calles de la comunidad están repletas. Niños con ojos muy abiertos clavan la vista en las luces y la infinita variedad de juguetes y adornos mientras padres tratan de cubrir expresiones de preocupación por las demandas económicas. Las esperanzas del pueblo se concentran en estos días. Los comerciantes esperan un buen negocio en que pueden terminar el año en un balance bancario favorable. Muchos padres esperan que después de haber gastado los fondos muy limitados en unos cortos días puedan confrontar las realidades económicas después. Muchos jóvenes piensan en las fiestas, música, bailes, comida y juerga. Los niños esperan la noche de la chocolatada, panetón y los juguetes. Y unos de los más religiosos van a asistir a misa. ¿Qué pasa? Todo el mundo sabe que estos son días emocionantes cuando se preparan para la Navidad. Cada saludo de "feliz Navidad," o "Merry Christmas" simboliza que el día se acerca. En la imaginación popular es el día para olvidar los problemas y gozar la fraternidad de familia y amistad. ¿Pero es la celebración del nacimiento del Cristo? Entonces ¿dónde está el Cristo de la historia y de la Biblia en todo esto? ¿Qué relación tiene el Cristo con la fiesta de baile, trago, comida y juerga....y el negocio? Estas son las preguntas que debemos contestar honestamente si hay sinceridad. ¿Primero, pidió Jesús que el mundo celebrara su nacimiento? Claro que no. No hay ninguna indicación en los evangelios del Nuevo Testamento de que Jesús hizo tal petición. Al contrario, en cuanto a la memoria del advenimiento de Cristo, Jesús pidió que sus discípulos recordaran el propósito por el cual entró en el mundo "anunciando la muerte del Señor hasta que él venga." La Biblia dice que Cristo vino para "buscar y salvar a pecadores." Así él vino para morir a favor de todos nosotros. El no nos invitó a su pesebre en Belén, sino a su cruz en Calvario. Allá el hombre, la mujer, el joven y el adolescente condenado y sin esperanza encuentran la salvación de su alma. Como dice la Biblia "porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna."(Juan 3.16) En el establo de Belén los postes y las vigas de esta humilde estructura proveyeron la sombra de la cruz y la muerte de Jesús. Toda su vida Jesucristo se dirigió hacia este punto en su peregrinaje. Él habló sobre esto como "la hora" para la cual llegó al mundo. La escena de Jesús el bebé en el pesebre es un escenario precioso y emocionante, pero nadie encuentra la salvación del alma allá. Es necesario seguir adelante hasta la cruz de Jesús donde murió en lugar de cada creyente en él. Y haciendo esto muy pronto descubrimos una tumba vacía porque él resucitó. Sí, él vive hoy "coronado de gloria y de honra." Entonces, otra vez ¿qué tiene esta conmoción de comercio y fiesta con el Señor Jesucristo? ¡Nada! De veras la historia nos enseña que esta celebración de la calle en que el comercio y la juerga reinan tiene un origen en las sombras de la antigüedad del paganismo. La persona que ya tiene luz distingue entre las tradiciones humanas y la historia divina. Y el verdadero creyente en Cristo Jesús busca siempre de que manera puede agradarle y honrarle. La generosidad y la bondad no deben ser restringidas a una sola temporada del año, sino demostradas siempre porque es "más bienaventurado dar que recibir." Cristo Jesús vino al mundo y entregó todo su ser para salvarnos. ¡Qué amor! ¿Cuál es nuestra respuesta? Estamos dispuestos a dejar la muchedumbre en medio de sus celebraciones mundanas para buscar al verdadero Cristo de la historia y de la Biblia. Búscalo y encuentra el regalo más precioso y valioso del mundo--vida eterna. Sal de Belén con acciones de gracias porque Dios llegó a ser hombre y seguirle a él hasta el Calvario donde él murió por ti, amigo lector. Como nada más que un pobre pecador pon tu fe en su obra perfecta en la cruz; en su sangre preciosa que derramó por ti, y recibe el perdón de todos tus pecados, paz con Dios y la seguridad de un hogar en el Cielo más allá. ¡Qué hermosa tal Navidad! Si cuando hay "más de Cristo hay mucho más gozo y felicidad"-- ¡Qué la bendición de Dios te acompañe! Porque para los que se pierden, el mensaje de la cruz es locura; pero para nosotros que somos salvos, es poder de Dios. 1 Corintios 1.18